Puse algunas fotos del periódico de hoy para que todos vean que no exagero las inundaciones.

In light of upcoming travels and my apparent lack of dedication to emails, I've decided to start a blog. I'll post some pictures for those who are generationally excluded from Facebook, and my hope is to share with all a little piece of my pending adventure. Dado el viaje que viene y mi carencia de dedicación a los emails, decidí crear este blog. Pondré algunas fotos para los que son generacionalmente excluidos del Facebook, y mi esperanza es compartir con todos un cachito de la aventura.
Después de registrarme para el vuelo en Cincinnati, Mamá como siempre me ofreció un café de Starbucks antes de pasar seguridad. Viéndolo como mi última oportunidad de tomarme un buen café durante los próximos seis meses (y sin tener que pagarlo) no lo pude negar. Hice mi mayor esfuerzo por no llorar cuando me despedí pero qué sé yo...no pude aguantar tirar un par de lágrimas. Durante este tiempo que estuve en casa disfruté muchísimo y definitivamente fue una despedida con mucho sentimiento encontrado, pero la realidad es que ME ESTOY YENDO A
Mi vuelo para Atlanta salía del terminal C, el que está medio separado del resto del aeropuerto. La puerta supuestamente cerraba a las 4:30 para que el vuelo saliera a las 4:40, y para cuando llegué a las 4:31, me dijeron que era demasiado tarde para subirme, que tenía que haber llegado un minuto antes. UN MINUTO. Por fin pude convencerlos para que me dejaran subirme pero fue una tontería porque estuvimos allí parados durante 20 minutos más por sobre peso. Cuando llegamos a tiempo a Atlanta, estuvimos atorados en la pista durante una hora y media porque no podían descongelar los aviones lo suficientemente rápido.
Mientras nos quedamos atrapados adentro del avión, el tipo del al lado me dijo que mi español era muy bonito y me empezó a hablar (¿muy original su entrada no?) Era un distribuidor de diamantes israelita que lleva catorce años viviendo en Cincinnati. Cuando por fin nos pudimos bajar del avión, tuve que correr como loca hasta el otro lado del aeropuerto para alcanzar mi vuelo a Bs.As. Al final en realidad no hubo razón por la cual apurarme…teníamos que haber partido a las 8:40 de la noche pero por la lluvia congelada partimos a las 2 y pico de la mañana. ¡Cinco horas de retraso! La mayoría de los vuelos se cancelaron y debo decir que me siento muy agradecida, toda la tripulación súper buena onda, había cantidad ilimitada de cacahuates y hasta regalaron dos tragos gratuitos (los cuales yo desafortunadamente no pude aceptar porque me robaron el ID).
Yo sin querer queriendo conseguí dos asientos juntos durante el vuelo (prometo que no fue intencional) así que me hice bolita y dormí la mayoría del vuelo. Llegamos a Bs.As. por allí de las 3:30 de la tarde donde Fran ansiosamente me esperaba. Argentina me dio la bienvenida con un día hermoso, un solazo increíble y ni una sola nube en el cielo. Sentí un poco raro al estar de vuelta…me va a costar un poco volver a acostumbrarme pero no creo tardar mucho en agarrar de vuelta el ritmo.
Fran y yo partimos mañana a la mañana para Punta del Este. El buquebus sale a las 8 de la mañana y nos deja en Montevideo, capital de Uruguay, donde nos tomamos un colectivo hasta Punta del Este. Tendríamos que llegar a eso de la una de la tarde, justo a tiempo para comer e ir a la playa!